La Coctelera

Divagando

Categoría: En el trabajo

3 Junio 2009

Barrio de maravillas

yur 3, jun , sin comentarios

Me gusta ese nombre. Me invita a pensar un lugar luminoso, alegre, de gente de bien (que no es lo mismo que gente bien...). Es el título de una novela de Rosa Chacel que tengo pendiente.

Llegué a Rosa Chacel por diferentes vías pero la que más me llamó la atención fue un epistolario entre ella y una (entonces) adolescente aprendiza de escritora llamada Ana María Moix. Me entusiasmó y, con el tiempo, voy leyendo su obra. El Barrio de maravillas está pendiente y hoy, día en que Rosa Chacel cumpliría años, me ha reconfortado en la medida en la que un título o una expresión puede reconfortar porque en este barrio en el que paso muchas horas, no hay maravillas...

En ese camino de revisión de la figura de la escritora, me encontré con otro epistorlario en el que, curiosamente, tropecé con cartas escritas por la que, posteriormente, sería profesora mía Pilar Gómez Bedate

Con Pilar, volvemos a la universidad, donde trabajo y punto de partida de este comentario. Y es que, todo son coincidencias: el Barrio de Maravillas (toma el nombre de la iglesia de las Maravillas, junto a la plaza Dos de mayo) es también conocido por Barrio de Malasaña o Barrio de Universidad.... : "Tres nombres para el mismo barrio: Maravillas, el popular; Universidad, el oficial, y Malasaña, el que tomó la movida madrileña del primer movimiento vecinal del barrio", reza el titular.

"El timbre sonó de un modo particular. Sonaba de un modo particular todas las tardes, pero aquel día se hizo notar más su particularidad. El timbre delataba el titubeo, la duda de quien lo oprimía temiendo que no respondiese la persona llamada, y aquella vez no respondió. Sonó como siempre; primero una vibración apenas audible y luego ya un breve timbrazo sin remedio: ya está, ya sonó, ahora a esperar. No abrió la puerta Elena. Antes de abrirse la puerta fueron acercándose pasos que no eran los de ella, pero ya no era posible retroceder: se abrió la puerta.

-¿Vienes a ver a Elena?

¿Se puede contestar a una pregunta superflua?... ¿Hay motivo para preguntar qué hace al que hace una misma cosa todos los días a la misma hora? La respuesta afirmativa asume cierta culpabilidad. Sí, claro que sí, ¿por qué negarlo?, como todos los días. ¿A qué otra cosa podría venir?... Todo esto en un mero:

-Sí, señora.

-Pues Elena no está: salió con sus amiguitas."

(Así empieza Barrio de maravillas, de Rosa Chacel.)

Aquí todo suena de un modo particular todos los días... Así que seguiré reconfortándome con la Mía y mis escritoras preferidas....

sin comentarios Posteado por: yur En: Día a día Libros y lecturas Escritoras En el trabajo compártelo Tags: rosa chacel, ana maria moix, escritoras, libros, lecturas

16 Enero 2009

MINDUNDIS NO NINGÚ

yur 16, ene , 1 comentario

En/na mmm.UUU@ccc.xx ha escrit:
> > > > Holes!
> > > >
> > > > Voldria saber si desconnecten BTLS a partir del dia 31? Hem rebut un
> > > > correu de la llista préstec que així ho indica.

> ----- Missatge original -----
> > De: ggg.eee@ccc.xxt
> > Data: Divendres, Gener 16, 2009 1:18 pm
> > Assumpte: Re: Desconnexió de BTLS
> > Per a: mmm.UUU@ccc.xx
> >
> > > algú t'ha respost???

> En/na mmm.UUU@urv.cat ha escrit:
> > No, amiga, no. Me ningunean!!!!
> Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh!>
> > Smuaks.
> >
> > mU
> >

De: <ggg.eee@ccc.xx>
Data: Divendres, Gener 16, 2009 1:31 pm
Assumpte: Re: Desconnexió de VTLS
Per a: mmm.UUU@ccc.xx

> hacemos un club?
>

> > > En/na mmm.UUU@ccc.xx ha escrit:

Sí, els club de les MINDUNDIS NO NINGÚ, què et sembla el nom?

mU

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18 Diciembre 2008

Fin de etapa

yur 18, dic , 2 comentarios

Ayer fue la última clase. El edificio fue un colegio religioso antes y, desde el año 1971, sede universitaria. ¡La historia que ha vivido y las historias que ha albergado! ¡Las obras y remodelaciones que ha sufrido! Ha visto a los grises correr delante de su puerta y a estudiantes, convertirse en docentes, casarse, tener hijos y separarse. Donde yo iba a clase de Literatura del siglo XVIII, de 8 a 9 de la noche, se convirtió, con los años, en la hemeroteca de la biblioteca; el aula en la que asistí a las clases de Introducción a la Lingüística, primero fueron el local de las fotocopias y, después, un almacén; los conserjes (Rafaé, entre ellos, siempre con bata azul mahón, siempre anunciando “lo fá” que llegaban) estaban en un cuarto en la primera planta que ahora es una parte de un aula; y el despacho en el que yo firmé el contrato de auxiliar, pasó a ser despacho de la Cap de la Biblioteca y, ahora, aula de informática)… El bar, eso sí, lo conocí en el mismo sitio, pero no se libró de las reestructuraciones de espacio, siempre para mejorar.

Ha pasado de ser Delegación Universitaria, Facultad, Facultat, sede de Comisión Gestora y centro de la universidad y, de la misma manera, ha ido perdiendo puntos en la competición: tal cual llegó el cénit, llegó el ocaso. Empezó a perder los cargos, la importancia vital, el cargo de sede, estudiantes y … ahora, lo dejan por obsoleto, por viejo, por codiciado y porque la vida tiene eso, sus momentos.

Mi madre siempre decía que me tendrían que haber hecho un cuarto para poder dormir allí. Ahora miro hacia atrás y me sonrío para mis adentros y recuerdo mil anécdotas y me río de mis inseguridades y de mi carrera académica y vital. Llegar siempre tarde a clase y entrar siempre por la puerta de atrás; saber si teníamos clase de Poesía del Siglo XX por el rastro aromático del profesor titular en los pasillos; entrar en algunos seminarios entre brumas de humo; ver al Antonio del bar observando, siempre apoyado sobre la máquina de café, las mil botellas de medianas sobre las mesas y las mil relaciones escondidas; cruzarte con un personaje con salacot que llegará a ser Premio Príncipe de Asturias; y dar mil vueltas sobre qué sería la tierra parcelada y removida del parquing (¡catas para las prácticas de excavaciones!)…
También recuerdo la primera vez que pisé la biblioteca (cerrada desde el viernes hasta el lunes y ni en sueños más de dos libros en préstamo), las multas que pagué, las multas que nos dieron de merendar (¡cuántos Kit-kats, Susana!), la tontería de cruzar los carros de libros y apagar las luces, las horas perdidas en el cutre Alhambra y punto final.

Ayer se hizo la última clase y no pude ir. Si al menos hubiese llegado tarde, pero no, tuve una reunión (¡qué pretensiones!). La historia tuvo su cita con su último “como decíamos ayer”, con un ex conseller en Cap haciendo los honores de exalumno, un profesor respetado como magíster y cuatro antisistemas boicoteando la última clase del edificio de letras

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16 Diciembre 2008

Martes: ni te cases ni te embarques

yur 16, dic , 3 comentarios

Menos mal que hoy no tenía previsto ni casarme ni embarcarme porque no era el día. Amaneció el día triste y gris oscuro, tanto que creí estar adelantada al reloj cuando he salido por la puerta del garaje y únicamente he visto las luces de los autos de los demás asalariados cegándome los ojos. Por lo menos, no hacía el frío helador de estos días atrás.

La cuestión es que he llegado al trabajo y con ello, la primera providencia: me he topado con la Compañera Ideal de Trabajo, de quien he recibido un seco y distante saludo, al uso de los que yo le suelo ofrecer. Aunque para ser justa debo confesar que hoy hemos cruzado alguna palabra más, en relación a un evento festivo que tenemos esta mañana plomiza que ya empieza a pesarme.

Con esa alegría, he dirigido mis pasos hacia el cubículo que hace las veces de despacho y que, cierto es, alguna envidia provoca, y digo dirigir porque de no ser así, mis pasos se hubiesen dirigido hacia la puerta de salida del edificio y no es plan, sobre todo y teniendo en cuenta que, ya que hemos aguantado hasta el 16, deberíamos aguantar hasta el 22, por aquello de cobrar a gusto… Y eso que ellos no sabían lo que me aguardaba.

Cruzar toda la biblioteca hasta llegar al Fons Antic donde estoy (¿por ser antigua, clásica o rancia?¿para conservarme mejor?¿por obsoleta?) me da tiempo a preparar las llaves que me permiten el acceso pero ¡ah!¡sorpresa! No había cerradura donde introducir la llave. “Despierta”, me he dicho. Pero no, porque he vuelto a mirar y, sí, había una nueva cerradura, de las de tarjeta. Y es que lo nuestro es aplicar la tecnología (que no las nuevas) a todos los ámbitos de nuestra vida y, así, de un día para otro, sin leerlo ni oírlo, me he encontrado con una cerradura en la puerta para la que necesitaba una tarjeta. “Despierta. No estás en un hotel. Será la tarjeta de fichar”. Pues no. No lo era.

Allá que voy a preguntar, encontrándome de camino a la señora de la limpieza quejándose a vez de que las catorce puertas de la segunda planta están cerradas y no puede llevar a cabo su trabajo. ¡Esa es mi pena!

Después de arduas negociaciones, nos indican que debemos esperar a que aterrice en manos responsables que ya anuncio cabreadas por lo que le acaba de caer encima con la liviandad de la tarjeta.

Me río y comento conmigo misma la ironía de la situación (con esas ganas con las que acudo, me encuentro la puerta cerrada -¿no podría ser un mensaje subliminal tipo "debes volver a casa. Seguiremos pagándote"? No- sin saber que no ha acabado la broma…

Por fin accedo a mi despacho sabiendo que si salgo, no podré volver a entrar o deberé interceder por la apertura retardada (que es lo mismo que lo que cuesta localizar las manos cabreadas, que éstas localicen la tarjeta que contiene el secreto de la cerradura retardada y que crucen toda la sala principal del segundo piso). Me siento. Procedo con el encendido retardado de mi computadora (en este caso, no necesito tarjeta: necesito ordenador nuevo) y, para animarme, decido amenizar la estancia con la música de Buika.

Llega la señora de la limpieza (¿por qué ha visto una de las catorce puertas abiertas? No, eso es harto difícil) y me dice:

“Que no se te vuelva a ocurrir dejar esto en estas condiciones, llenos de virutas por el suelo y tan sucio. Dejada, que eres una dejada. Y encima, escuchando flamenco. ¡Uy! Esa no me gusta nada. Y es que el flamenco no lo llevo. Y encima es negra. Oyes, que no soy racista pero una negra cantando flamenco…”

No sé qué pensar. Como aquél que dice, sólo ha comenzado la jornada matinal laboral. ¿Qué me pasará a lo largo de las seis horas restantes????

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26 Junio 2007

yur 26, jun , 2 comentarios

Primer correo



En/na
pringadilladeturnoproductodemandointermedios@

cualquierinstituciódelpais.cat
ha escrit:

Bon dia a totes dues,

podríais poner una vela a la Verge de la Misericòrdia o a Sant Pere para que me llevasen con vosotras porque esto es una pena, penita, pena y estoy jartita de lexatin...

Respuesta al primer correo

En/na amigapreocupadaporlapingadilladeturnoproductodeman
dosintermedios@cualquierinstituciódelpais.cat ha escrit:

Amiga,

He tenido unos dias de propios la semana pasada, cuando llegue el viernes no te conteste, habia colapso de correo y de trabajo.
La vela esta puesta a la Misericordia al Pere y a todos los santos, espero que sirvan para algo!!!!, la verdad quisiera de todo corazon que la cosa saliera como deseas.
Mantennos informadas

Millones de petonets



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4 Abril 2006

"Es difícil actuar preventivamente contra la estupidez humana". Mo, 4/IV/06

yur 4, abr , sin comentarios

Primera hora de la mañana.
La Jefa ha hecho todo el trabajo que tenía para hoy: marcar su poder y autoridad mandando cambiar de sitio a alguien porque sí. Por supuesto, alguien ya ha cumplido con su papel de sumisa colaboradora que luego saca fuego por la boca y aboca contra quien no debe. A ver a quién le toca hoy.

Segunda hora de la mañana. Me toca.
Cada día, al volver nosotras de desayunar, la amiga y compañera de la Lacia la llama para salir. De alguna manera, nos turnamos. Hoy, al sonar el eléfono, le he comentado:

- “Lacia, será para ti, ¿no?”

No ha hecho caso y, como seguía sonando, he cogido el auricular y he contestado.

- “Campa, ahora te la paso”

Efectivamente, era su amiga y estaba lista para salir. Mi compañera de despacho se me ha quedado mirando como quien echa fuego por los ojos y ha cogido la llamada.

Al colgar se ha plantado ante mi y me ha preguntado:

“Se puede saber porqué no quieres coger el teléfono cuando es para mí?

Es difícil actuar contra la estupidez humana y, en este caso, incluso me pierdo en el intento. Quizá es que soy adivina y no me he dado cuenta, sé cuándo van a llamarla y decido no coger el teléfono en ese caso. “Como el viernes”. ¿Qué pasaría el viernes que soy incapaz de acordarme? Eso sí: a mí me llama mucha gente. ¿A qué viene decir eso? ¿Qué justifica si me llaman o no con el hecho de que yo no le cojo el teléfono?

-“Yo alucino con las ideas que pones en mi cabeza”, le contesto y, al mismo tiempo, recuerdo el día que me acusó de esconder libros en el fondo de una caja para dar más trabajo a la unidad.

-“Yo también alucino”, me dice.

-“Pues mira, ya somos dos alucinadas. Ahora esperemos a ver si nos llega la inspiración y solucionamos algo”

Nunca me habían acusado de no querer contestar a un llamado telefónico. Claro que tampoco me habían acusado de querer entorpecer la labor de una oficina escondiendo libros ni me habían discutido ante un correo electrónico impreso que yo no lo había mandado. Eso sí, transparente hace tiempo que soy para algunas personas, luego procuraré serlo para alguna más.

"El municipalismo es asín", dijo el alcalde de Benalmádena ayer a Carlos Francino.

“Que tengamos paciencia para convivir con esta estupidez humana y no tengamos que usar gafas para poder observar la vida con normalidad” categorizamos con Mo. Esa debe ser la clave de la prevención.

Y tomar el sol.

(Francesc Fabregas ha sabido dar con el lugar donde a la Mía y a mí nos encantaría pasar unos ratos...Gràcies. La foto la encontré en www.captura.org/img/ exilim/ffabregas0035.jpg)

sin comentarios Posteado por: yur En: Día a día En el trabajo compártelo Tags: vivir y aprender, diario laboral, opiniones