... No he podido resistirme sobre todo al ver el homenaje de Forges:

Como la autora del artículo de El País, Leila Guerrero, la descubrí cuando hacía tiempo que Quino se había "desajuntado de ella", y fue un descubrimiento natural, de la mano de mi amiga la entonces Pili Marco, porque ahora, como Mafalda, como la Mía y como yo somos ya casi cincuentonas y para mí es Pilar, Pilar redescubierta y espero que esta ocasión, sea la definitiva.
Pilar nombraba a Manolito, desde sus estudios de Económicas, en la Autónoma, que no es lo mismo estudiar en la Central, como no es lo mismo tener como amigos a Libertad, Susanita, Miguelito o Felipe y yo la llevaba en una camiseta amarillo canario que mi hermana Pepa compró en el mercado muy barata (ella y sus chollos permitieron un primer intento de sacar el pie del huevo : ¡una camiseta amarilla con Mafalda con unos naúticos de igual cantaor -por el canario- color! que me sonrojaron e hicieron del colorido una españolita a la que Dios guardó (pero no sus prohombres y mujeres) y de mí, una amante de esa España camisa blanca de mi esperanza. En todo eso, me acompañó Mafalda y su panda... Qué pena que no tenga ni una imagen de aquellos tiempos : Farala, te envídio.
Cómo sería su mundo (que es el mío, el vuestro) si todavía hoy sus vivencias-viñetas son actuales, son reales, pero vividas-ilustradas hace 50 en una Argentina, en una España de hace 40... Con la difernecia de que ahora podemos hablar y expresarnos... Aunque nos recorten hasta la voz.

Si en algo disentimos, es en el tema de la sopa, que me encanta: nunca más podré tomar la sopa de todas las sopas, la que hacía mi madre, "porque, aunque sea verano, un día siempre apetece sopa"...

Mafalda hace 50 años y sigue siendo ¿la niña?¿la persona? ¿la hija de Quino? que desnuda verdades de la manera más sincera y limpia que se puede... y sigue más viva que nunca ¿niña?¿adulta?¿confidente?
Homenaje a la Mafalda de Quino
de Enma Reverter y de Màriam Ben-Arab
En cualquier caso y como también decía mi madre, que le tocó vivir lo que le tocó, "al mal tiempo, buena cara", amén. Llega la primavera, primavera movida, agitada y alterada como toda primavera que se precie. Y manifestativa y contestataria y dialéctica y reivindicativa y que da la cara como Mafalda diría o dice o dijo. Mientras, seguimos con La Mafalda entre nosotros, aunque sigan pasando los años...
