... Qué previsores en los servicios de meteorologia: a las 7.30 de la mañana avisaban del estado de emergencia en nuestras comarcas a causa de las lluvias torrenciales previstas. No sabían que, ya a esas horas, llovía torrencialmente en la puerta de mi casa y de mi trabajo y que continuaría en el despacho y que estaría no gris, sino negro el panorama. Dentro y fuera. En la Escuela Oficial de Idiomas donde quería pre-inscribirme y había cola para coger el impreso de preinscripción y cola para entregarlo. En el despacho donde los aires no son los mejores porque afecta el estrés postvacional, la falta de motivación y la falta de que alguien responsable nos haga caso. En el cielo, incluso mirando por todos sus rincones. En los pasillos de la Facultat de Química porque las ventanas de las primeras plantas son estrechas y pocas. En la cabeza del Innombrable porque sólo circulan por sus neuronas sexo mal entendido, confusión y locura. ¿Sigo enumerando?
El caso es que, aunque me sienta como un pato fuera del agua -la mía diría que un cisne...- , yo me siento satisfecha, contenta y querida..



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