Ayer fue el cumpleaños de Peporrrr pero nosotras, cumplidoras las más, la llamamos el domingo en una de esas tontas confusiones de calendario. Peporrrr me recuerda a la Brava, mira qué tontería, no tienen nada en común. Pero me la recuerda.

No puedo (a veces quiero, a veces no quiero) dejar de lado las referencias a la jungla que me rodea. Hoy, sin ir más lejos, la mañana será, a buen seguro, movidita. Tenemos al Innombrable más horas de lo habitual (atención: cumple con su papel de buen ciudadano y acudirá esta tarde a una convocatoria del Ajuntament para hablarles de un proyecto de guarderia que se llevará a cabo en un solar junto a su casa. Que grite como un loco (¿¿¿¿¡¡¡¡!!!!????) a sus vecinos desde su casa o desde su ventana, nada tiene que ver con su comportamiento cívico y ciudadano parece ser).

De momento, su entrada triunfal ha sido, periódico en mano, tocarle la moral a la Jefa: la tiene conceptualizada como una radical consumista (que lo es y no lo intenta ocultar) pero que, para el Innombrable, donde peca es en su espíritu catalán: ¡no boicotea los productos españoles! Y es que ella, donde se ponga un buen ibérico, un buen chuletón o un buen vino, se integra y la alianza de las civilizaciones se desvirtúa como proyecto para convivir al lado de su aficción…

Y tiene la poca dignidad de decir “¿es que aquí no somos todos vulgares?” o “tú me has visto nervioso alguna vez?” o, para acabarlo de arreglar, “yo no sé qué te he hecho que siempre estás enfadada. No he intentado violarte ni nada por el estilo”... Lo dice él. El Innombrable. Que está aquí de rebote porque lo desterraron de la facultad en la que trabajaba porque su Jefa le hablaba de trabajo en equipo y compenetración y él, diez años después, sigue pensando que eso es una invitación en toda regla a mantener relaciones sexuales. ¡Lo dice él!

La jornada se ha visto completada con una visita de los sindicatos o lo que es lo mismo, estamos en período de elecciones. ¿Cómo decirle a dos señoras funcionarias que no me los creo? ¿Me dirán incrédula juventud? No es, en este caso, un problema de conflicto generacional (como pasa en las clases de árabe, que no han oído hablar nunca de "acémila" ni de determinadas canciones de Julio Iglesias y que se extrañan cuando les explican lo primitivo de de los españolitos de los años 70 al ver a las suecas en bikini...). Lo que me preocupa es que las tres fuerzas que se presentan aquí me han llamado a filas. ¿Simple interés por falta de nombres? ¿Poco criterio demostrado por mi parte? Sólo sé que pedí en su día asesoramiento y apoyo a los tres y que todo quedó en una palmadita en la espalda y un "si te contestan, puedes darte por contenta". ¿Qué decirles a las señoras que, al final del acto y visto que no nos acercábamos a la mesa para "ceder" nuestro nombre, nos han mirado mal y han dicho que no era momento de reflexión, "ahora o nada", después de haber afirmado que no teníamos que preocuparnos por el tiempo robado en reuniones, que sólo querían el nombre y sus compañeros -y míos- ya lucharían?

Mon Dieu, como está el patio.