Ya anticipé sin saberlo a ciencia cierta que el mes de febrero iba a ser un mes con novedades (¿sería una intuición femenina o es verdad que mi abuela se manifiesta en mi intuición además de hacerlo a través de las bombillas de casa?).
Una de las primera fue el viaje a Granada que hice sin esperarlo, que disfruté y me supuso un gran alivio. Os recomiendo encarecidamente una visita a los baños árabes Hamman y un recorrido por los establecimientos de restauración de la Plaza Nueva sin dejar de catar unos vinos en La Trastienda, las Bodegas Castañeda, La Corrala del Carbón o el Pilar del Toro.
Otra, la resolución de la plaza a la que me presentaba: no sólo no la gané sino que la declararon, sorprendentemente, desierta. Han decidido que los casi 14 años que llevo trabajando me reportan un 1.33 sobre 10 de experiencia, aunque a los compañeros que ocupan plaza exactamente igual, con las mismas oposiciones pero ubicados en otras unidades, les suponga un 6.81 o un 6.3. Obviemos comentarios.
La siguiente ha sido hoy: ha hecho acto de presencia, cual aparición virginal, la directora del servicio en el que trabajo, dejando a más de uno y una, literalmente pasmados.
Después de un año y cuatro meses, se ha reincorporado cuando nadie se lo esperaba y lo ha hecho con toda la energía del mundo : en su primer correo ya ha dado las gracias por las veces que se habían interesado por ella. Sé que pocos han acudido a verla o la han llamado. Durante este tiempo, ha habido un poco de todo, pero no creo que ella hubiese gestionado mejor la situación: es evidente que hay más crispación y más enfrentamientos, pero no creo que ella lo hubiese evitado. Incluso creo que será peor ahora: puedo imaginar una vendetta.
La cuestión está en las coherencias personales, en las afinidades y en las venganzas. Si no me equivoco, sus primeras acciones irán en contra de todos aquellos que ella había intentado controlar y dar poco margen de maniobra y que fueron los primeros en tomar las riendas en su ausencia.
Por lo que a mí respecta, en la cuestión profesional no habrá cambios que me afecten directamente. Sí me afectarán personalmente: mi superiora volverá a sentirse fuerte, consentida, mimada y apoyada y eso se traducirá en comentarios cínicos multiplicados por cien a lo largo de toda la mañana y contra todo aquel no posicionado de forma directa junto a la directora o Jefa. Si hasta ahora no ha contado conmigo no creo que cambie de actitud ahora.
Por mi parte, intentaré mantenerme coherente y mirarlo desde la barrera. A ver por dónde sale el sol. Y a ver cómo acaba febrero.




2 comentarios
Cuán prodigiosa es la memoria... yo acudiendo a los mismos sitios que la Mia, soy incapaz de recordar un nombre... (supongo que mi abuela tendrá que ver en esto, que la pobre murió joven y desmemoriada). Una vida para recordar.
Mi abuela murió con la memoria intacta (nos narraba a los nietos romances que duraban más de una hora) y yo....aun habiendo ido a los mismos sitios que Yur, no me acuerdo tampoco de los nombres. Tan pobre soy, que no tengo ni memoria.
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