Un diario laboral podría confundirse con una publicación periódica de temática relacionada con el mundo del trabajo, pero también podría ser un dietario personal o público, individual o colectivo y discreto o, por el contrario, poco moderado. Creo que este diario personal electrónico en el que se pretenden abocar pensamientos en voz alta, referencias de libros, breves reseñas de acontecimientos y, al fin y al cabo, visiones particulares de un día a día particular, se está convirtiendo en un "diario laboral" en el sentido de relacionar hechos y acontecimientos de mi lugar de trabajo, vistos bajo mi personal vivencia y observación.

Tal cual lo planteo, me revuelvo contra ello porque quiere decir que me afecta más de lo que debiera por convertirse en un tema habitual de mi conversación. Por otro, pienso que supone una catarsis personal (y, de paso, un alivio para la Mía que sin pertenecer a este colectivo, parece formar parte de él por las horas que pasa escuchando razones y hechos del mismo. La cuestión está en si seguir o no.

Por un lado, no quisiera dar argumentos al enemigo (permitidme la licencia poética: no hablo en el sentido estricto de la expresión) y personalizar e identificar ni la institución, ni las personas. Por otro lado, tampoco se trata de una ventana visitada por tanta gente (los lectores sois sólo cuatro amigos). Pero por el de más allá ... Me sirve de queja al mundo que no me oye, pero queja en definitiva.

Hoy es jueves, no está el Innombrable. Ya se encargó ayer de criticar la compra de libros sobre mujer, anarquismo, guerra, exilio, franquismo (uno de mis frentes abiertos: estoy encantada): "a qué fin tienen que gastar dinero en esos libros. Qué cojonadas de feminismos ni apreciaciones de la mujer".

Hoy tenemos a la Consentida en vena ("ella el día que Dios repartió la alegría por los viajes de los demás no fue a clase y se muere de envidia por los viajes ajenos"), a la Lacia enviandome correos electrónicos para decirme que corrija todos los errores detectados por un compañero que le ha enviado un correo para comentarselo tras haberle enviado otro en el que le decía que si podía solucionar otro registro hecho por ella con errores pero que me ha remitido a mí porque soy la responsable de controlar los errores de ese tipo. Bufffff. Tengo un archivo de cuatro páginas de errores cometidos por ella en los dos últimos meses (es un archivo cíclico: se renueva cada dos meses en los que me planteo la misma situación) y no sé si enviarselo : seguro que supone un problema. ¿Lo arreglo y paso de todo como otras veces y sigo permitiendo que me corrija ella a mí? ¿Se lo envío y me expongo a tener reprimenda de la Consentida por haberme excedido con su pupilaquelesacalascastañasdelfuego?

"Los deseos de la Jefa son ordenes para mí". La Jefa está hoy en las oficinas centrales y ha llamado a la Power para que se acercase a buscarla al punto donde el taxi que la transporta desde allí hasta aquí. Eso sí, le ha conminado a invitar a ese encuentro a la Consentida. Y dicho y hecho. ¿No es kafkiano? Claro que si la costumbre reza que cada vez que van la una o la otra al lavabo o a buscar agua se convitan, ¿por qué no?: "Voy al lavabo, ¿me acompañas?

Después nos tiraremos de los pelos cuando un Jordi Sevilla pretenda reformar el estatuto o el estatus de los funcionarios...

"El funcionario será evaluado para saber si cumple con su trabajo.

Tanto los cargos de confianza como los que acceden por concurso podrán ser cesados si no cumplen los objetivos que se les han marcado"
http://www.cadenaser.com/articulo/economia/ministro/Sevilla/advierte/funcionarios/acabo/tener/puesto/toda/vida/csrcsrpor/20060329csrcsreco_2/Tes/

Unas pinceladas más aquí

Y yo... sigo. Como Joe Rigoli. Y es que ya tengo una edad...