Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.
Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.
Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.
Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.
Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.
Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.
(1974)
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Hoy hay un ausente que no será llorado por muchos. Y muchos tendrán una sensación agridulce. Como el nuestro, el dictador ha muerto en su cama.




3 comentarios
En nuestro soñado viaje a Buenos Aires, haremos una escala en Santiago, porque hace muchos años prometí (a mí?, a ellos? a Dios?)que delante de La Moneda, cantaria esta canción por ellos, por mí...
no se como llegué hasta este blog, pero si eres española,bienvenida a Chile y canta esa canción que nos habla de quines ya no estan fisicamente con nosotros pero se quedaron para siempre a pesar de la bestia fascista que de cuando en cuando nos lanza su resuello apestoso.
Viva Chile vivan los trabajadores.
Miguel,
es una promesa que se cumplirá: ir ante el Palacio de la Moneda y cantar esa canción...
Viva Chile, vivan los trabajadores
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