Imagínate una vela, cómo se va consumiendo hasta que al final de apaga. Pues el enfermo de alzheimer, poco a poco se va apagando. No anda, no habla, pero sí siente el amor que tú le das. Ahora necesita mucho amor y comprensión, hemos entrado en una fase muy complicada de la enfermedad, es el final de la vela, ahora sólo nos queda esperar que se apaque y que no sufra. Te coge las manos, se aferra a ti como si supiera que pronto te va a perder. Tú no debes manifetar ni miedo ni tristeza.

La vela que se apaga desprende un aroma hermoso dependiendo de su color. Igual que el enfermo de alzheimer, va desprendiendo amor y fuertes miradas que te hacen sentir envuelto en el aroma de toda una vida vivida juntas, mirando la unión y el amor de todos los tiempos.

Su mirada se convierte en un gran perfume que deja todo tu corazón impregnado de su amor.

MERCEDES BUSTO ESTEBAN
San Cugat del Vallès

Cartas de los lectores, La Vanguardia, 18 de febrero de 2008