Dice la Mía que Esther Tusquets tiene "El mismo mar de todos los veranos" y que ella tiene "La misma gente de todos los veranos" y lo afirma mientras saboreamos un paseo por una playa asturiana preciosa porque así lo hacemos nuestro y pienso que cuánta razón tiene pero que cuánta dicha tenemos por poder pensarlo y disfrutarlo sin más...
Horas más tarde me encuentro con un párrafo de Juan Cruz que me hace sonreir:
Me voy sin Y. La y griega de mis amores, la que permite decir una cosa y la otra, la que permita hilar el hilo infinito de las enumeraciones, las queridas enumeraciones. Ocurrió ayer: le cayó a la y griega un libro encima, en el ordenador con el que viajo, y se lesionó esa letra dichosa gracias a la cual conviven la guerra y la paz, lo uno y lo otro, la risa y la ingenuidad, la felicidad y su contrario. Iré en Tenerife a algún lugar donde curen este tipo de lesiones. Si no, ¿cómo puede uno escribir sin la y griega?
Y, al tiempo, "un amable comunicante" que le dice que no escriba con tanta pedantería... Y digo yo: a mí no me lo parece, precisamente esa permanente sinestesia sentimental es la que me atrae de la escritura de Juan Cruz. ¿Será que también soy una pedante para ese amable comunicante por ejemplo? Y si así es, ¿qué importa?
Voyme a seguir pedanteando por Palmera, mi playa asturiana...



1 comentario
Oh, quines vacances mes xules Yur !!!
Aquest passeig sona molt be !!!
Petonets,
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