Dice Mo que mañana puede empezar la Tercera Guerra Mundial. A Alba, su sobrina, se le ha venido el mundo abajo con la separación de sus padres. No quiere ni ver a su padre, no coge el teléfono si la llama su tía, contesta mal a todo el mundo y, para mayores males, ha dejado su historia de amor con un futbolista del equipo de la ciudad.
Para curar sus heridas, cubrir sus penas y cobijar su dolor ha adoptado una perrita que encontró abandonada por los alrededores de la casa de sus abuelos. Mañana, se reinstala con su madre en su casa de siempre y dice que si no la perrita de su alma no entra en ella como su madre dispone, ella no va ningún sitio. Con tremenda situación, mañana estallará un conflicto...
Mis padres no se separan legamente, más bien al contrario: nunca los había visto cogidos de la mano, en silencio y durante un buen rato como estos días pasados. Bien es cierto que su algo tienen en común con los padres de Alba: ellos creen (y ven) cercana una separación definitiva porque mi padre lleva en el hospital tres meses bordeando el abismo y piensa, aunque no nos lo confiese, que mientras haya borde, que salte otro.
A mí me pasa como a Alba, que no llevo esa futura separación y, como ya tengo perro y no tengo intención de romper con mi pareja (más bien al contrario... gracias por todo...), necesito creer en algo. Días atrás, en pleno Adviento, se lo comentaba a la Mía: "salvando las distancias, tengo una cierta envidia de los creyentes y de aquellos para los que la Misa de Gallo es una celebración: se deben sentir reconfortados...".
Después de oir al Obispo Munilla decir que "existen males mayores que los que esos pobres de haití están sufriendo estos días. Nosotros nos lamentamos mucho de los pobres de Haití, pero igual también deberíamos, ademas de poner toda neuestra solidaridad, en ayudar a los pobres nuestros medios economicos, etc, tambien deberíamos de llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestra concepción materialista de vida. Quizas es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes también están sufriendo" (se puede oir aquí), casi prefiero ir a rezar con los budistas de Panillo, que está cerca del hospital y, entre rezo y rezo, disfruto de ver a mis padres cogidos de la mano y templo mi pobreza espiritual.
Estoy pensando que igual a la perrita de Alba le gusta Paco y pueden empezar su propia historia de amor...



1 comentario
Ojalá supiera rezar para que mi niña encuentre su camino, para que tu padre encuentre el suyo e incluso para esa alianza perruna...
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