
Cuando era pequeña me enseñaron (y yo, muy diligente, aprendí) que tal día como hoy empezaba el otoño. El otoño de las rosas, El otoño del patriarca, El otoño de un ideal, Un otoño, toda una vida... Sinfonía de otoño, sinfonía de otoños.
Me agrada el otoño. Me gustan sus colores, sus tardes de domingo y colacao, la llegada del frío, el acortarse los días... Ya llegará la primavera, y el verano con su otoño tras él.
La vida sigue igual aunque dos más dos ya no son cuatro, más que nunca, hoy, o aunque bicicleta, manzana, cuchara sean palabras con mucho o poco sentido.
Siempre hay
por qué vivir,
por qué luchar.
Siempre hay
por quién sufrir
y a quien amar.
Al final
las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán...
¡La vida sigue igual!



1 comentario
Siempre habrá un cambio de estación
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