Estos días leía sobre los bibliotecarios como gestores culturales. No me cabe duda de que, en bastantes casos y hablo especialemente de bibliotecas públicas, son los auténticos dinamizadores culturales de su zona. Ayer noche pude volver a comprobarlo en un acto lúdico festivo que aunaba biblioteca, poesía, música y verano. Biblioteca porque formaba parte de las actividades de la Biblioteca Pública de Vila-Seca; poesía porque el motivo en torno al que giraba la acción era la poesía de Federico García Lorca; música porque un trío de voces femeninas cantaba los versos del granaíno ; y, verano porque fue anoche, 3 de septiembre. La impresión, positiva: sobre el cesped del jardín bibliotecario refrescaba el verde que te quiero verde con notas de jazz y risas de quienes disfrutaban haciendo lo que les gustaba...
"En todo caso, debe usted estudiar de firme. Lea y relea a Platón, no como ornamento de cultura, sino con el convencimiento de que cada día encontrará en él lo más nuevo, lo más vivo, lo más todavía ignorado. He comentado a Pdro la lectura de Heidegger, en sus libros pequeños. Empezar por Ser y tiempo puede hacerle a uno odiarle para toda la vida. Se lo recomiendo principalmente porque le lleva a uno, como nadie, a mirar el pensamiento de Occidente desde sus comienzos, sin solución de continuidad. Y ésa es una de las cosas que yo siento como esenciales: no romper el hilo, seguir siempre hablando de lo mismo -en su infinito cambio- siempre respondiendo acordes, nunca saliendo por peteneras acordes, nunca saliendo por peteneras para complacer a la galería. Ése es el sistema que lleva no ser original, sino a ser originario".
Rosa Chacel / Ana María Moix : De mar a mar. Epistolario. Barcelona : Penísula, 2003. Colección de bolsillo, p. 68
... y Aragón, tierra bravía...
Poema en aragonés Cheso,que en el año 1981 escribió y compuso José Lera Alsina, director del grupo la Val d´Echo, y que se ha convertido en una de las jotas emblemáticas del Alto Aragón.
Agrupación folklórica santa Cecilia de Huesca, vídeo de 1995.
Una "olvidoteca" alberga en Madrid los libros que los viajeros despistados se dejan en el hotel
La particular biblioteca del hotel Conde Duque alberga sobre todo novelas de bolsillo, escritas en inglés, aunque también pueden encontrarse guías de viajes y arte en castellano, japonés, griego, chino u holandés, entre otras lenguas
EFE, Madrid | 11/12/2008
Las prisas por llegar a tiempo al aeropuerto o a la estación hacen que muchos viajeros olviden sus libros en la habitación de un hotel, circunstancia que ha aprovechado el Conde Duque de Madrid para crear una "olvidoteca" con unos 250 volúmenes escritos en más de diez idiomas.
La particular biblioteca del hotel Conde Duque alberga sobre todo novelas de bolsillo, escritas en inglés, aunque también pueden encontrarse guías de viajes y arte en castellano, japonés, griego, chino u holandés, entre otras lenguas.
Tal variedad de idiomas se debe a que los clientes del hotel suelen ser extranjeros y acostumbrados a viajar debido a su trabajo, por lo que los libros nunca faltan en sus maletas.
Las recetas de cocina tradicional romana conviven en las páginas de los libros que forman la "olvidoteca" con los bailes de Michael Jackson, las memorias de José Ortega Cano o remedios naturales, aunque hay hueco para títulos comerciales como Ángeles y Demonios de Dan Brown.
Despistes intencionados
Asimismo hay quien prefiere tener junto a la cabecera textos religiosos, como El libro del mormón, uno de los ejemplares que más llama la atención de los usuarios de la biblioteca, ya que además está escrito en castellano y guarda una dedicatoria en su interior.
La iniciativa surgió hace un año, cuando la directora comercial del establecimiento, Paloma Cabranes, almacenó en una pequeña vitrina unos 40 libros que los viajeros se dejaban en alguna de las 143 habitaciones del hotel.
"Yo soy muy aficionada a la literatura en inglés y le pedía a la gobernanta que me dejase los libros olvidados por los clientes, pero como cada vez había más ejemplares, decidí colocarlos en una vitrina para que mis compañeros y otros clientes pudiesen cogerlos", recuerda Cabranes.
Pero hay clientes que se despistan intencionadamente para aumentar los fondos de la biblioteca, como una trabajadora de un hotel en Galicia, que al enterarse de la iniciativa, donó un libro de poesía.
Otros, sin embargo, se olvidan de devolver los libros, sobre todo las guías de viaje, y el hotel no cuenta con un sistema de préstamo que controle a los usuarios de la biblioteca.
A pesar de estas pérdidas, Cabranes no teme que la "olvidoteca" se quede sin fondos porque cada día, la mala memoria de los viajeros llena los huecos vacíos de las estanterías.
Publicado en ADN http://www.adn.es/cultura/20081211/NWS-3589-biblioteca.html
¡Qué daría por localizar una olvidoteca que recogiese algunos de mis olvidos! Por ejemplo, llaves y más que llaves, llaveros. Una mochila diminuta verde y marrón que me regaló Regina y que hacía las veces de monedero y que iba llena de llaves se quedó encima del asiento de mi moto y nunca más supe de ella... Un llavero de cartera negro que copié de Sara fue olvidado encima del mostrador o del probador de una gran tienda en Barcelona con las llaves de casa y del coche, coche que estaba en un párquing subterráneo de la plaza Catalunya ...
Ayer fue la última clase. El edificio fue un colegio religioso antes y, desde el año 1971, sede universitaria. ¡La historia que ha vivido y las historias que ha albergado! ¡Las obras y remodelaciones que ha sufrido! Ha visto a los grises correr delante de su puerta y a estudiantes, convertirse en docentes, casarse, tener hijos y separarse. Donde yo iba a clase de Literatura del siglo XVIII, de 8 a 9 de la noche, se convirtió, con los años, en la hemeroteca de la biblioteca; el aula en la que asistí a las clases de Introducción a la Lingüística, primero fueron el local de las fotocopias y, después, un almacén; los conserjes (Rafaé, entre ellos, siempre con bata azul mahón, siempre anunciando “lo fá” que llegaban) estaban en un cuarto en la primera planta que ahora es una parte de un aula; y el despacho en el que yo firmé el contrato de auxiliar, pasó a ser despacho de la Cap de la Biblioteca y, ahora, aula de informática)… El bar, eso sí, lo conocí en el mismo sitio, pero no se libró de las reestructuraciones de espacio, siempre para mejorar.
Ha pasado de ser Delegación Universitaria, Facultad, Facultat, sede de Comisión Gestora y centro de la universidad y, de la misma manera, ha ido perdiendo puntos en la competición: tal cual llegó el cénit, llegó el ocaso. Empezó a perder los cargos, la importancia vital, el cargo de sede, estudiantes y … ahora, lo dejan por obsoleto, por viejo, por codiciado y porque la vida tiene eso, sus momentos.
Mi madre siempre decía que me tendrían que haber hecho un cuarto para poder dormir allí. Ahora miro hacia atrás y me sonrío para mis adentros y recuerdo mil anécdotas y me río de mis inseguridades y de mi carrera académica y vital. Llegar siempre tarde a clase y entrar siempre por la puerta de atrás; saber si teníamos clase de Poesía del Siglo XX por el rastro aromático del profesor titular en los pasillos; entrar en algunos seminarios entre brumas de humo; ver al Antonio del bar observando, siempre apoyado sobre la máquina de café, las mil botellas de medianas sobre las mesas y las mil relaciones escondidas; cruzarte con un personaje con salacot que llegará a ser Premio Príncipe de Asturias; y dar mil vueltas sobre qué sería la tierra parcelada y removida del parquing (¡catas para las prácticas de excavaciones!)…
También recuerdo la primera vez que pisé la biblioteca (cerrada desde el viernes hasta el lunes y ni en sueños más de dos libros en préstamo), las multas que pagué, las multas que nos dieron de merendar (¡cuántos Kit-kats, Susana!), la tontería de cruzar los carros de libros y apagar las luces, las horas perdidas en el cutre Alhambra y punto final.
Ayer se hizo la última clase y no pude ir. Si al menos hubiese llegado tarde, pero no, tuve una reunión (¡qué pretensiones!). La historia tuvo su cita con su último “como decíamos ayer”, con un ex conseller en Cap haciendo los honores de exalumno, un profesor respetado como magíster y cuatro antisistemas boicoteando la última clase del edificio de letras
Menos mal que hoy no tenía previsto ni casarme ni embarcarme porque no era el día. Amaneció el día triste y gris oscuro, tanto que creí estar adelantada al reloj cuando he salido por la puerta del garaje y únicamente he visto las luces de los autos de los demás asalariados cegándome los ojos. Por lo menos, no hacía el frío helador de estos días atrás.
La cuestión es que he llegado al trabajo y con ello, la primera providencia: me he topado con la Compañera Ideal de Trabajo, de quien he recibido un seco y distante saludo, al uso de los que yo le suelo ofrecer. Aunque para ser justa debo confesar que hoy hemos cruzado alguna palabra más, en relación a un evento festivo que tenemos esta mañana plomiza que ya empieza a pesarme.
Con esa alegría, he dirigido mis pasos hacia el cubículo que hace las veces de despacho y que, cierto es, alguna envidia provoca, y digo dirigir porque de no ser así, mis pasos se hubiesen dirigido hacia la puerta de salida del edificio y no es plan, sobre todo y teniendo en cuenta que, ya que hemos aguantado hasta el 16, deberíamos aguantar hasta el 22, por aquello de cobrar a gusto… Y eso que ellos no sabían lo que me aguardaba.
Cruzar toda la biblioteca hasta llegar al Fons Antic donde estoy (¿por ser antigua, clásica o rancia?¿para conservarme mejor?¿por obsoleta?) me da tiempo a preparar las llaves que me permiten el acceso pero ¡ah!¡sorpresa! No había cerradura donde introducir la llave. “Despierta”, me he dicho. Pero no, porque he vuelto a mirar y, sí, había una nueva cerradura, de las de tarjeta. Y es que lo nuestro es aplicar la tecnología (que no las nuevas) a todos los ámbitos de nuestra vida y, así, de un día para otro, sin leerlo ni oírlo, me he encontrado con una cerradura en la puerta para la que necesitaba una tarjeta. “Despierta. No estás en un hotel. Será la tarjeta de fichar”. Pues no. No lo era.
Allá que voy a preguntar, encontrándome de camino a la señora de la limpieza quejándose a vez de que las catorce puertas de la segunda planta están cerradas y no puede llevar a cabo su trabajo. ¡Esa es mi pena!
Después de arduas negociaciones, nos indican que debemos esperar a que aterrice en manos responsables que ya anuncio cabreadas por lo que le acaba de caer encima con la liviandad de la tarjeta.
Me río y comento conmigo misma la ironía de la situación (con esas ganas con las que acudo, me encuentro la puerta cerrada -¿no podría ser un mensaje subliminal tipo "debes volver a casa. Seguiremos pagándote"? No- sin saber que no ha acabado la broma…
Por fin accedo a mi despacho sabiendo que si salgo, no podré volver a entrar o deberé interceder por la apertura retardada (que es lo mismo que lo que cuesta localizar las manos cabreadas, que éstas localicen la tarjeta que contiene el secreto de la cerradura retardada y que crucen toda la sala principal del segundo piso). Me siento. Procedo con el encendido retardado de mi computadora (en este caso, no necesito tarjeta: necesito ordenador nuevo) y, para animarme, decido amenizar la estancia con la música de Buika.
Llega la señora de la limpieza (¿por qué ha visto una de las catorce puertas abiertas? No, eso es harto difícil) y me dice:
“Que no se te vuelva a ocurrir dejar esto en estas condiciones, llenos de virutas por el suelo y tan sucio. Dejada, que eres una dejada. Y encima, escuchando flamenco. ¡Uy! Esa no me gusta nada. Y es que el flamenco no lo llevo. Y encima es negra. Oyes, que no soy racista pero una negra cantando flamenco…”
No sé qué pensar. Como aquél que dice, sólo ha comenzado la jornada matinal laboral. ¿Qué me pasará a lo largo de las seis horas restantes????
Buscaban el libro de Harris. Dos jóvenes universitarias se han acercado al mostrador del préstamo porque necesitaban encontrar un libro de Harris.
- Es rojo.
Fue real: buscaban un libro rojo, de Harris, en una biblioteca universitaria de ciencia, tecnología y educación con 40.000 volúmenes a disposición de los usuarios.
Pero están en la universidad.
¿Qué universidad?
¿Qué estudiantes?
¿Cómo dice usted?
de Mira que te lo tengo dicho de Juan Cruz Entre las numerosas aportaciones que ayer traía El País del domingo --Elvira, Enric, Vicent, la entrevista con Eguiguren, tantas cosas-- quiero destacar hoy el artículo de Mario Vargas Llosa sobre la biblioteca de Borges. Me dieron ganas de ir a la biblioteca, a esa biblioteca, pero también a cualquier biblioteca, dejar que el tiempo fluya pareciendo siempre el mismo tiempo, entre libros antiguos o nuevos, abiertos por una página que me golpee o me estimule, que me haga sentir un lector verdadero, alguien que no puede vivir de otro modo que leyendo y mirando, asimilando palabras nuevas como nuevas emociones. Acabo de venir de escuchar a muchos escritores, pero nada hay comparable a escuchar a los escritores en sus propios libros. Leí el artículo ya en Madrid, de vuelta de Granada, y después saqué de mi propia estantería Las personas del verbo, de Jaime Gil de Biedma. Leer la poesía de Gil de Biedma es leer un libro de historia y de ironía sentimental. Y después me metí en Nieve, de Orhan Pamuk, que es un libro de extrema delicadeza. Ahora, ya temprano, la vida me lleva a las noticias, y no sé si en las noticias encuentran ustedes mucha poesía. O sí: ayer leí también esa historia del marinero (de los marineros) grancanario cuyo barco nuevo le dejó casi para siempre en alta mar, hasta que le rescataron. La crónica de Antonio Jiménez me puso los pelos de punta. Un relato de un náufrago es siempre una pieza que pone los pelos de punta, y ésta estaba hecha con la contención exigida para que se traslade el drama como fue. Ahora escribo de ello y recupero el miedo que sufrí. Naufragar, qué forma dramática de vivir.
Reclamem l'obertura immediata de la nova Biblioteca Pública de Gandesa, ja que aquesta porta 9 mesos tancada per un desacord entre l'Ajuntament de Gandesa i la Generalitat de Catalunya pel sou que rebrà el futur director de la Biblioteca.
Demanem que ambdues administracions es posin d'acord el més aviat possible per a solventar aquest problema, i que s'obri aquest equipament cultural de primeríssim nivell, i del tot necessari pels ciutadans de Gandesa i de la Terra Alta. Aquests tenen dret, en igualtat de condicions que a la resta de Catalunya, a tenir una biblioteca pública comarcal com aquesta, i pensem que les administracions pertinents han de vetllar per a què així sigui. És evident que els ciutadans estan sent els principals perjudicats en aquest assumpte, per una claríssima falta de coordinació entre administracions.
Pensem que tenir tancat durant tot aquest temps, 9 mesos, un equipament cultural com aquest, representa una considerable despesa econòmica per una evident manca d'ús, ja que la rendibilitat d'un espai com aquest es mesura, entre d'altres aspectes, pel seu ús per part de la població.
Reclamamos la apertura inmediata de la nueva Biblioteca püblica de Gandesa, ya que lleva 9 meses cerrada por un desacuerdo entre el Ayuntamiento de Gandesa y la Generalitat de Catalunya por el sueldo que percibirá el futuro director de la Biblioteca.
Pedimos que ambas administraciones se pongan de acuerdo lo antes posible para solventar este problema y que se abra este equipamiento cultural de primerísimo nivel y del todo necesario para los ciudadanos de Gandesa y de la Terra Alta. Estos tienen derecho, en igualdad de condiciones al resto de los ciudadanos de Catalunya, a tener una biblioteca pública comarcal como esta, y pensamos que las administraciones pertinentes han de velar para que así sea. Es evidente que los ciudadanos están siendo los principales perjudicados en este asunto, por una clarísima falta de coordinación entre administraciones.
Pensamos que tener cerrado durante todo este tiempo (9 meses) un equipamiento cultural como este, representa un considerable gasto econnómico por una evidente falta de uso, ya que la rentabilidad de un espacio como este se mide, entre otros aspectos, por el uso del mismo por parte de la población.
(Texto extraído de http://www.campanyes.org/redireccio.php?id=BibliotecaGandesa)
Noticia en el Diari de Tarragona (14/02/2008). Caralt, A. “La biblioteca de Gandesa no s’obre per discrepàncies amb el sou del director”. En: Diari de Tarragona (14 de febrer de 2008), p. 24
Mi humilde aportación: que se sepa cómo teniendo lo que se suele pedir, cultura y equipamientos, lo más sencillo y la estulticia, impiden que sea una realidad...
Cuando empecé pensaba en las palabras de O. Wilde sobre las reglas para escribir: tener alguna cosa que decir y decirla. Ahora pienso en la letra de B. Dylan : "the answer, my friend, is blowing in the wind"
Leo
Mercè Rodoreda i Joan Sales. Cartes completes (1960-1983). A cura de Montserrat Casals. Barcelona: Club Editor, 2008..